Puede que algunos sentimientos sean como un volcán dormido. Después de una erupción llega la calma, entras en un estado de sueño narcótico en el que no sientes nada, pero el volcán sigue estando ahí. Y de repente, un día se produce el terremoto, y te percatas de que el volcan no se había ido, que solo estaba dormido esperando el momento para despertar. Es entonces cuando te das cuenta de que duele demasiado volver a recordar ciertos sentimientos que creias olvidados y solo estaban dormidos, en lo más profundo de tu ser.
martes, 16 de febrero de 2010
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